Silver Lion 2015 - Venice Biennale

León de Plata 2015
Bienal de Venecia

Una isla

Estreno 2023

Toda la literatura que tú y nosotros leemos está de acuerdo en una cosa: hay que encontrar una nueva manera de vivir juntos. Es difícil no estar de acuerdo con esta afirmación. Hay que superar la fase actual de conflicto cultural y buscar una nueva convivencia donde el “yo” deje paso al “nosotros”, donde el bienestar individual no se pueda concebir sin el bienestar común. Estos enunciados son irresistibles. Y sin embargo, como todo asunto que se presenta incuestionable, estas afirmaciones están plagadas de elementos problemáticos. ¿Quién cabe en ese “nosotros” tan atractivo? ¿Cómo pasamos del “yo” al “nosotros”, del individuo a la comunidad? ¿Cabe en ese “nosotros” la gente que no nos gusta? ¿Qué porcentaje de la población abarca ese “nosotros” que soñamos? ¿Puede existir un “nosotros” sin un “los otros”? ¿Quién tiene que imaginar este nuevo mundo? ¿Qué hacemos con la rabia (con la de “los otros” y con la nuestra)? ¿Qué lugar queda para el conflicto? ¿Y para la discrepancia? ¿Qué hacemos con lo que nos molesta? ¿Caben en ese “nosotros” los mosquitos? ¿Y los virus? ¿El plancton? ¿Las plantas venenosas? ¿Las plantas artificiales? ¿Y las inteligencias artificiales? Las inteligencias artificiales. Desde los años cincuenta, cuando empezaron los estudios sobre inteligencia artificial como la entendemos hoy en día, las ficciones han retratado a las inteligencias artificiales como una amenaza. Posiblemente una amenaza parecida a la que las máquinas suponían para los ludistas; la de los robots en las novelas de Asimov; o en otro plano de cosas, las caras sin rostro de los inmigrantes en nuestras sociedades. Como en cualquier mitología, el miedo del creador a ser superado y aniquilado por su creación ha protagonizado el dilema de la convivencia entre humanos e inteligencias artificiales. El miedo al otro, a lo desconocido. Por primera vez, la humanidad se encuentra frente a una agencia que es percibida como más capaz, como superior. Y esa agencia se suma al resto de agencias que ya están en juego para definir el “nosotros”. ¿Cuáles han de ser los derechos de una vaca, de un humano, de una AI o del sol? ¿Nuestra coreografía del futuro entrelaza o ata las manos? ¿Quién ha de imaginar los nuevos mitos? ¿Y nuestro futuro? ¿Qué pasa si invitamos a las inteligencias artificiales a imaginar un “nosotros”? ¿Si las invitamos a imaginar un lugar para ese “nosotros”? ¿Qué pasa si les pedimos que nos ayuden a imaginar Una isla?

* Imagen generada por la inteligencia artificial DALL·E mini a partir de una descripción de un posible espacio escénico.

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